Bolívar Delgado Arce

ROCA

 

Parecía una ola imperceptible, mas

percibí que ibas trazando distancia

fuimos viéndonos separados

lo que exactamente mide

de tus ojos a los míos, la distancia.

Yo, lividez de gota de agua en las encinas

pese al dolor del pecho y del insomnio,

quedamente fui midiendo tu silencio

tu indetenible camino al arcano

-y en el fondo estaba haciendo lo mismo-

Tu mano iba soltando la mía,

tus palabras escasearon, y sus ecos;

 ibas prescindiendo de mis ramas

mi presencia, mi sombra y mi sueños.

La magia, la veía, se iba esfumando

la espera era aguda, tensa, efímera,

ya no más ilusión, arrobamiento, encanto;

el cansancio, el silencio, la distancia

y los adioses, lúgubre señal:

si el amor camina lento

camina, no se eleva contigo y no vuela

es solo una roca entre las flores,

y así iba a quedar,

y así miraríamos un florido cementerio

sobre aquello que no llegó a ser, no llegaría,

porque nunca nació para ello.

 

                                  Bolívar Delgado Arce