Ceci Ailín 💕

¿Venganza o Justicia? (Prosa a la traición)

 

No hay nada más difícil que olvidar la dolorosa sensación de sentir el filo de un puñal frío atravesando tu alma. Se siente como veneno corroyendo cada centímetro de tu ser, como un trago amargo que has bebido con confianza creyendo que era agua pura.

El rencor que se apodera de cada sentimiento bueno que habita en tu interior, hace que todo se contamine. Que todo se pudra. Que todo se derrumbe. Esa sola acción (la primera acción que comienza la cadena de maldad) que te ha causado una herida trepa como hiedra venenosa por las paredes de tu corazón noble. El dolor no te deja dormir, no te deja pensar. Te mantiene alerta. No te deja pensar más que en aquello que lo produce y en como mitigarlo.

Así, sin más, se desata la guerra: una parte de tu persona quisiera dejar libre todo el dolor, todo el sufrimiento, todo el rencor, para no convertirte en el mismo monstruo que te atormenta, para alcanzar la paz y seguir adelante. La otra parte, desea más que nada en el mundo que la vida cobre venganza, que se pague por cada gota de sangre del dolor causado. Y eso, aunque a simple vista puede considerarse un capricho, también puede llamarse justicia.

Si optas por la primera opción, aunque no siempre es cuestión de elegir, sabrás que es lo correcto. Porque eres consciente de que la emoción de odiar es un camino sin salida, es aquella jaula en la que tu vida se irá consumiendo de a poco. Y sobre todo, porque la venganza es el resultado de un dolor tan mortificante que te ciega, que te llena de rabia, que te nubla la razón, actuando como un veneno que te corroe por dentro, y es allí, en esa nebulosa, en esa jaula donde nos confina el rencor, que confundes venganza con justicia. Y no hay dos cosas más opuestas.

Sabes que el amor es el arma más poderosa contra la maldad. La infelicidad y el odio es la motivación más triste de un ser humano, puede llevar a hacer cosas horribles con el simple objetivo de hacer daño. El vacío que cargan esas almas en pena debe ser insufrible, hiriente, un desolador invierno, una niebla densa y oscura, un abismo lleno de malas intenciones cargadas de espinas punzantes y ponzoñosas listas para ser lanzadas contra quien se acerque demasiado. Y esa, es una jaula mucho más terrorífica.

Así, siempre elegirás el refugio de tus emociones más puras, más sinceras. El amor, el sentimiento más noble de todos, está de tu lado, por lo que eres invencible. Tu fortaleza es en lo que tú eliges creer, y es en ti misma y en lo que puedes construir.

Aquella que te odia es porque no tiene la capacidad de hacer lo mismo. Porque está en falta. Porque no conoce el amor, la lealtad, la pureza de los sentimientos más sinceros. Porque le han hecho daño, y por eso hace lo mismo con cada persona a su alrededor. A quien hace el mal hay que desearle suerte, tarde o temprano la necesitará. Cada lágrima va a pagarla, cada insulto, cada mentira, cada puñal. Estoy segura, muy segura, de que el tiempo es el juez más sabio: al final, siempre le dará la razón a quien la tiene y la paz a quien se la merece. Al final, la Justicia (y no la venganza) prevalece. Siempre.

Solo deberás ser paciente y seguir apostando al amor, el arma más poderosa con la que cuenta la Justicia.

 

Ceci Ailín