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RICARDO ALVAREZ

NO ECLIPSES LAS ROSAS

 

 

 

Como el mar abraza en círculo el istmo de la tierra emergiendo como lengua.

Así mis manos ciñen tu cintura, cintura de brazo mío, quemándome las palmas. 

 La luz del sol te envuelve  con su abrazo de llama y gira en hélice el destello contra piedras y lunas. Rodando cae un racimo de viña magnética, hacia tus ojos imantados,  

de tu exterior retornar doradas velas del crepúsculo. 

 Cuando entra la noche salvaje hacia ti…¡Muda mi amor ¡

El telón se aclara en ojos de Selene, caen uvas nutridas hacia tu boca argenta. 

 

Al verte, sucumbe la estrella melancólica, a tu imagen de creación viva y única 

las flores seducidas del cielo florecen bellas. Como invasora poderosa, caracola del mar,

cuento de unicornio, penetras el camino de los campos del trigo

y la espiga mansa se dobla con aliento de tu boca. 

 

Suelta tu flecha gloriosa con el arco de tus cejas oscuras y clávala, 

con tu arco de cazadora al zumbido sinfónico donde laten cantos de trino. 

 

Mientras hojas desnudas del otoño, preparan una hilada de infinito collar 

para enrredarlo en tu cuello de reina, abrazándote, así como el mar ciñó al istmo. 

De tu boca llega al cielo lo que en tu corazón duerme y sueña

!Ah, mujer silenciosa¡ 

Cierra tus ojos de abismo para no eclipsar las rosas con tu sombra.