Carlos Leyva

CUANDO TOMO TU MANO

Cuando tomo tu mano 

pareciera que en tus ojos

la llama de todo lo amado

me mirara

cual se mira al espíritu

prístino de las viejas horas.

 

Evoco en mi incansable

ansiedad tu cuerpo

desnudo

tus tersas manos

acarician las mías 

en la deshojazón

de tu ausencia.

 

Luces soñada y verde 

en tu odisea amorosa

y vas puliendo piedras

de nostalgia 

en el reencuentro

de mi juventud y mi cuerpo.

Incluso tengo miedo de ti

morena de áridos ojos

al sentir que tu cintura

hierve como una fragua

de oro.

 

Poco a poco melificas 

mi cuerpo con tus labios

pues eres tu quien

me ha devuelto mi alegría

sin siquiera

tenerla.