Luis E. Calderon Romero

A mi madre

Cuando se acaban las lluvias y el aire se pone amargo,

Cuando el alma se desgarra como un lamento de tango.

Cuando la vida se extingue como un rosario de llanto

Y el día es una larga noche preñada de mil presagios,

 

Entonces tu llegas madre como un arpegio de canto,

Aúreo, dulce e infinito que calme mi desencanto.

 

Cuando en tu cara morena donde dolores hay tantos,

Que tu tornas alegrías con tu lenguaje de santo.

Cuando iluminas la noche, cuando me aguardas un rato.

Cuando calmas los latidos de este corazón ingrato.

 

Entonces siento que vuelo

Donde ese SER que no alcanzo a distinguir.

Solo entonces,

En tí descubro SU RASTRO.