Verano Brisas

ENKIDU

Nunca nuestra salvación será

el precio y la recompensa de una

claudicación vergonzante.

Lucano

 

Durante siete noches

la Luna no se hundió detrás del horizonte

para alumbrar el camino de la tienda

donde yacía la ramera esperando a Enkidu,

el joven y aguerrido luchador.

 

Sobre la piel de cordero

fornicaron sin descanso

seis días y siete noches

con la complacencia del Rey.

 

Cuando el pastor volvió a ocuparse

en la caza de los ciervos,

las piernas no le respondieron,

y el Rey atacó como tenía previsto,

venciendo fácilmente al decaído guerrero.