argantonio

Como un arroyo escuálido

No tengo cuenta corriente

porque no soy río, sino arroyo

si no tengo bastón, no me apoyo

por favor, que alguien me aliente.

 

Era tan pobre que no saludaba

siempre iba callado y con prisa

nunca mostraba una sola sonrisa

para qué, nadie le contestaba.

 

Un día se metió en un convento

creyendo que no le faltaría comida

pero no tenía cálculo ni medida

olvidó que sin trabajo no hay sustento.

 

Al final se convenció de que la pobreza

era una maldita condición

solo te libra el dinero un millón

no de pesetas, sino de éuros, es la riqueza.