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Syol *

PARA ENTONCES

 

 

El cauce débil resbala,

devuelve apenas la rompiente,

sopla la otrora intencidad,

sorbo de anochecido éter,

fuente que ya no reverdece,

y a oníricos sarcófagos de arena,

fosca entre la espuma muere.  

 

Diurno viaje del orfebre,

asoma a espejos del enigma,

mira su atardecer marchito,

hecho letargo al sol poniente,

no ha de estrechar otra simiente,

allá su flor decapitada,

su sino es barca inanimada,

es aire que a soplar no atreve,

es ya la nube que reclina,

un último rayo decadente.  

 

Irá de brumas la techumbre,

goteando sombra en las arcadas,

mientras un velo de la niebla,

cenizo recortará un galope,

lacrado en túnica y espada,

como en metálicos destellos,

lunas arrastran las cadenas,

el grave aullido de la tuba,

al viento no tendrá clemencia.

 

 

 

 

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