Yamel Murillo

BASTARDO

Fueron todo negro o todo blanco.

Llama ardiente en su isla de hielo...

Rígidos en la cúspide y cauces fluyendo; iracundos líquidos en celo recorriendo las faldas de sus cumbres en medio del placer derroche.

Sólo una ternura yuxtapuesta en la antesala de sus fallidas deducciones.

No eran sal del agua, sino el espesor disperso a causa de ella.
Nada que entender sobre un espectro, habitando la incomprensión de facto.

Si la carne por implícita debe retenerse, y la palabra por divagante, es desvanecido resplandor, el amor luego entonces, es un cruel y llano resquemor; vulgar vástago de un espejismo sin nombre...




Yamel Murillo


Incisiones.
El Diario de Paloma
D.R. 2017