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fabian alirio astudillo gil

Casturbay

Amor mío , que me anidas, que me llevas en tus sueños y en los míos, tu imagen traspaso mi alma como lanza enamorada, tu voz se quedo en mis entrañas, tu vida se recrea como recuerdo que nace a diario, voy detrás de ti en el tiempo amorfo, vivo un presente lleno de pasado y el futuro me desafía manoseando el porvenir, de veras la vida se me volvió  una bebida que como remedio me va amalgamando el alma, paso a paso mi amor crece del tamaño de la entrega y la ausencia no es más que un momento para volver amarnos, las notas de la lira destilan historias nuestras. No te digo ven porque voy detrás de ti, allí donde tus pensamientos se mecen, donde tus palabras saboréan mi nombre, cuando piensas en mi amanece mi vida, esa que Dios ha querido pastorear aquí, en medio del desierto, de la lucha, de la espera. ¡Oh Dios ! Amor mío existes desde siempre, antes, ahora y después y de esa certeza me sostengo como punto de apoyo ; allí cualquier vacío, cualquier precipicio, angustia, desdén no es más que un suave viento, por eso me dejo llevar de ti cual gota de agua en medio  del inmenso río, viajamos juntos a veces en remanso, otras en rápidos y cascadas. Nos volvemos una aventura juntos , otras veces me llevas en tus  cielos , allí me prestas tus alas y aletéamos juntos vemos la lucidez, la plenitud, la inmensidad, el universo, nos elevamos alto, alto, y en esas alturas ya los demás no nos volverán a ver. Amor mio ya vámonos. Te amo.