Pilar Gonzalez Navarro

\"EXTRANJERO\"

Lo tengo delante,
papel blanco, impoluto,
puro, esperando
lo emborrone con tinta
de mis labios.
El corazón desbordado,
pleno de sentimiento
y la boca balbuceando
inentendibles
palabras que a expresar
no alcanzo.

Ese único abrazo que me prometió
el viento, tierno alíseo,
suave soplo que atinado, acercó
tus manos a mi pelo,
para en tu caricia, robar de ellas
su protector tacto
y la suavidad curandera de tu piel
hecha de olas verdes.

La luz desprendida de tus ojos,
alumbró el fondo
de los míos para no apagarse
con tu marcha ya
nunca y poder así, mirar a través
de ti la vida como
solo tú, sabes mirarla.

Todo cambió en instantes, tras
nuestro encuentro.
Mereció el esfuerzo, esconder
mi pena de estos años
al verte contento, recorrer mi barrio.

Renacieron conmigo las calles,
los oscurecidos adoquines
por estos años esperándote, se fueron vistiendo de terciopelo blanco
a nuestro paso y chismorreaban
envidiosas, con cortos
destellos, las farolas en lo alto.

Todo fue perfecto, sublime,
idéntico a como lo hube
soñado, mas tan sólo pongo
una queja al calculador destino…

No esperaba extrañarte tanto
y de qué manera,
y es que la añoranza de casi media,
vida sin ti, es nimia
pues todo lo ocupa el recuerdo
de ésa otra, que efímera
viví contigo en aquel mágico abrazo.

Luego te confesé azorada este
mágico secreto mío,
me hablaste bajito, con mimo
para no hacerme daño,
despacito como tú todo lo haces
y lejos de apartarme,
le regalaste a mi valiente voluntad
el deseo de hasta
sin ti, vivir la vida, alumbrando
mi camino cuando
intuyes que me extravío de nuevo
y enciendes entonces
la luz de tu faro del otro lado…

Pilar González Navarro
Junio 2018.