A. Martinez

Unidad.

La real tú
el verdadero yo,
el falso reloj que nos traiciona,
mi abrazo
que no se quiere ir de tu cuerpo,
tus manos
pegadas a mi espalda,
fijas,
fijos,
los ojos atados a la mirada,
la indemne voz,
victoriosa de mil gritos,
ahora partida
en espasmódicas frases,
casi quejas,
casi;
nos vamos de a poco,
quedándonos,
y dormiremos hoy
lejos de nosotros,
otra vez,
pero
de alguna forma juntos.

 

Eduardo A. Bello MMartínez

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