Nacho Rey

LA IGLESIA DE DANTE

 Tengo un amor de cien años perdidos;

tengo un amor en el concierto del olvido;

tengo un amor frío mordido;

tengo un amor sin nombre ni apellidos.

 

 En la iglesia de Dante no hay forajidos

ni nada parecido,

sólo mal amores y corazón herido

que sólo se curará con palabras de amor en los oídos. 

 

 La tumba de Beatrice me da la bienvenida, 

y lloro, lloro por un amor sin beneficio,

tan sólo mi vida en una guarida.

 

 Infierno por un amor ficticio,

divina comedia suicida:

¿¡¡cuánto durará este suplicio!!?