Tengo el pantalón llenísimo de vos,
llenísimo de esos pelitos suaves
que a veces me hacen estornudar,
que se me pegan y me acompañan a cualquier lugar.
Tengo el suéter lleno de agujeros,
que creaste con inspiración,
rabia y emoción,
después de que te molesté
y de amor te sobrepasé.
Tengo el corazón lleno de cariño,
que recibo cada día de tu parte,
y que es tan necesario
como el mismo arte.
Tengo el pantalón llenísimo de vos,
el suéter roto
y el corazón lleno,
tengo todo lo que necesito;
y mientras vos sigas acá,
nada nunca nos va a faltar.