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damarys rodriguez

PENSAMIENTOS BAJO LA LLUVIA (Recuerdos bajo llantos)

Saliendo a visitar a mi abuelo, por allá por lo mas recóndito de mi pueblito, iba acompañada de mis padres y de mi hija, mientras íbamos caminando, los saludos y la calidez de los vecinos se hacían notar, entre cantos y risas emprendíamos ese transitar.

A lo lejos se veía  el cielo un poco triste, y se escuchaba un tronar…

¡Viene agua! dice mi mamá, y yo dentro de mi rogaba con todas mis fuerzas que cayera, que cayera ya. En ese momento no temía de rayos, centellas ni truenos algunos, solo deseaba mojarme el alma con la lluvia y humedecer mis tristezas.

Llegamos al fin al lugar, abrazos y bendiciones se sintieron con sinceridad, mi padre y mi hija enloquecidos por la fresca fragancia de aquella fruta dulce como un manjar, y sin esperar corriendo fueron a buscar de aquellos suculentos mangos que disfrutaban su paladar.

Entre conversa y conversa el tiempo quiso pasar, pero se freno en aquel momento cuando se escucho un centellar, era el mismo tiempo que se quiso parar, para darme lo que pedía en el caminar.

La lluvia empezó a caer, todos corrían a refugiarse y yo simple me despoje de mis chapines y empecé a caminar, recorría esos montes con mis pies desnudos pensado en mi andar, en mi vida de ayer y la que vendrá., porque la de hoy es solo un llorar.

Recordé tantas cosas mientras escuchaba con atención la bella música que producían las gotas de lluvia caer sobre las hojas de las matas `e mangos, (pensando dentro `e mi, así se escucharan mis lagrimas cuando caen en mi cama mientras acostada estoy pensando en él),  y con ellas escuchaba los duros golpes de esos manguitos al suelo caer, sintiendo yo en el almas esos golpes duros como aquel adiós que me golpeo el corazón, siguiendo el compas de la naturaleza, como olvidar esos truenos tan fuertes que me atormentaba el ánimo.

Un torrencial del recuerdos cayeron en mi memoria como cayó sobre mí ese desencadenado aguacero, hubo un momento que el cielo se oscurecía mas, pero mi alma se aclaraba un poco, mientras pensaba en su vida las gotas de lluvia hacían estragos en mi, sentí varias gotitas caliente en mi rostro queriendo ocultarse, ¿Qué es esto? me pregunte, eran gotas de lagrimas mojando mi ser.

Quise tanto mojarme en la lluvia, tal vez quise recordar mi niñez, escuchaba por allá en la chocita ¡mami mami vente pues!, sonreí y fui, la abrace tan fuerte que me quise devolver al monte, en ese medio tan placentero de la tranquilad, que me puse fue a llorar, porque  ella se parece tanto a su papá, pidiéndole a Dios por cada gota que caía bendiciones para su andar.

Que suspiros aquellos, los que brotaban de mí, mientras con tantos sentimientos seguía pensando en él.

Cada vez más fuerte las brisa haciendo música a los compas de los truenos y esas gotas cayendo sobre cada rama de esos árboles, las hojas moviéndose de aquí y de allá, ese cielo pintado de gris… que  sensación tan bonita, que paisaje tan hermoso y que sentir tan genial.

Ansiosa por llegar a casa y escribir sobre ese momento, aquí estoy ahora, con mis ganas satisfechas, con mi alma mojada de recuerdos y mis ojos  inundados en lágrimas queriendo salir.

Otro suspiro proviene de mi sentir, de querer, recordando sus besos, su cuerpo, su ser. Recuerdos vinieron a mi mente esta tarde de Junio, recuerdos que me hicieron revivir tantos momentos juntos, de felicidad, de llantos, y muchas cosas más.