Ya hace algún tiempo en que no nos vemos juntos; ¡ya somos un par de extraños que jugaron a quererse! Como que olvidaste lo que era querer. ¿En qué punto se nos murió el amor? Ahora yo quiero preguntar si olvidaste las noches de placer, ya que en mi pensar fueron noches inolvidables en las cuales nos entregamos por completo, en cuerpo y alma.
La primera vez contigo, te juro, es la más inolvidable. ¡Mientras acariciaba tu piel, cuerpo a cuerpo, sudando, excitados de tanto placer! La mejor noche de nuestras vidas, ¿recuerdas? Éramos la pareja perfecta; tú eras la única en mi corazón. No he de comprender aún cómo se destruyó ese amor que sentíamos juntos.
La monotonía que atacó a diario nuestra relación quizás fue la mayor causante de su destrucción; fue inevitable nuestra separación. Con el pasar del tiempo decidimos darnos una segunda oportunidad; pero ya no sentíamos esa misma chispa de placer y lujuria. Hacíamos el amor sin amor; tus labios no conservaban esa dulzura y sabor a miel. Ya no era lo mismo de antes. ¡Dejamos perder tan hermoso amor!