Eva

Primavera

¿Dónde sita mi Primavera,
alegría foral para mis días nada más al
alba?

 

Oculta, en lo más escondido
del obscuro de la Luna,
allí,

en la levedad y en el silencio,

allí,
en calada soledad.

 

Ni más tarde
ni más temprano,
por mí,
será razón de reclamo
saber jamás
por qué el viento,
preludio de mi incertidumbre,
se la llevó hasta disolverla
de mi horizonte.



La corteza de mi piel,
mil veces desenfundada
por décadas sostenidas
en la longevidad de mis pestañas,
se seca, se agrieta, la pierdo a escamas.
Sus lágrimas la desabrigaron.



Me sostengo entre libros y poesía,
entre palabras escritas,
entre melancolía.



Buscando en lo más profundo de mi
tormento
encontré consuelo a esta sufrida espera.

 


Le escribiré y dedicaré
los más bellos poemas,
a mi amada,
a mi siempre inolvidable
Primavera.

Eva.