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Alixena

He caminado tanto...

He caminado esquivando los gemidos

y explorándome dentro he descubierto

un pobre corazón ennegrecido

que llorando suplicaba al viento.

A él le mandaba un quejido,

él le devolvía un lamento,

y el lamento recogido

le apuñalaba en el pecho.

Se hizo evidente mi grito,

el corazón quedó muerto.