walter luis

Zapatillas

Es agradable observar

la calle desde una ventana,

sentados frente a la estufa,

vestidos con mucho abrigo

y bien calzados también.

Así estaban ese día

de invierno mi madre

y mi joven hermano;

la radio tocaba música

dando fondo musical

al diálogo que mantenían.

 

Al parecer, en un tácito

 acuerdo en ese día

 los vecinos decidieron

encerrarse en sus casas,

dejando vacío al pueblo

sin personas en las horas

 dedicadas a la siesta.

En la calle mucho barro

por la helada  endurecido

se veía como un vidrio

de diferentes colores.

 

Mirando hacia fuera

vieron a un niño descalzo

que vestía escasas ropas

caminando por la escarcha.

Mi madre salió a llamarlo,

pero él ya había pasado  

a la la calle lateral.

Ella envió a mi hermano

para que lo llamara 

él volvió con el chiquillo,

que se acercó a la estufa

para calentar su cuerpo.

 

Todo en él era temblor

 y los dientes no cesaban

un fuerte castañeteo.

Cuando se tranquilizó

mi mamá le pidió

que midiera zapatillas.

Eligió un par adecuado,

lo calzó agradecido,

contento con su calzado

sonrió y salió corriendo.

 

El niño agradecido

nunca olvidó ese gesto.

Transcurridos muchos años

a veces se encontraban

 los dos jóvenes;

uno con gesto tímido

saludaba con un brazo

diciendo un suave "chau"…