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Eikasia

Cuatro y cuarenta y cuatro de la madrugada

He puesto en duda hasta las más básicas de mis contradicciones,
ingrávidamente me muevo (o eso pienso) a través de columnas que por resta lógica ya no existen
o talvez nunca existieron.
Floto en un mundo donde hasta la propia duda esta puesta en duda, por lo tanto nada es posible y nada es imposible.
Por lo tanto... ciego.
Por lo tanto todo y nada carece de relevancia aunque infinitamente la posea.
Por lo tanto ya jamás importó.
Por lo tanto el espeso cilindro en la boca de mi estómago se hunde más y más (o eso pienso)
y lo confundo con hambre;
y el hambre la confundo conmigo mismo
Y entonces olvido quien soy
y solo soy,
o soy también,
o simplemente no soy:

El vacío que queda después de ya jamás saciar mi hambre
ya jamás saciar[me] a mí mismo.


O la ausencia del intento
de la proyección del deseo
de la materialización del cilindro
como insatisfactorios murmullos a las 4 y 44 de la madrugada

Pretendiendo ser y no ser al mismo tiempo nada
Pretendiendo no ser y ser al mismo tiempo palabras.

Palabras que traten de llegar a donde todos temen llegar
a donde nadie se toma el tiempo de llegar

He puesto en duda hasta la más básica de mis palabras
ingrávidamente me sostengo (o eso pienso) con columnas que por suma lógica ya no existen o talvez nunca existieron.