benchy43

A VECES LAS ROSAS SE VUELVEN CONFIDENTES

 

Me dijeron las rosas,

me dijeron

que ya no escribía

a sus aromas,

ni al canto del zorzal

por la mañana

cuando el sol

reposa en el rocío.

Que ya hay un vacío

que va

de mis versos a la luna,

sedienta de vocablos

bordados con sus brillos.

A veces las rosas

se vuelven confidentes

y reciben mis postales

lacrimosas

con la misma parsimonia

con que abrazan

la llovizna otoñal por estos días.

Le dije a las rosas que comprendan,

casi siempre mis horas se llenan de barullos

de nietos con carpetas, con apuros,

y con esos celulares que maldigo

porque me quitan el sabor de sus sonrisas.

Otras veces me pierdo en los recuerdos

y vuelvo a ser el niño de los vientos,

con ese pantalón a media pierna,

el dedo más gordo saliendo del zapato

y los cachetes paspados por el frío.

Pero la mayor parte del tiempo

la devoran

los sueños incumplidos que no atrapo,

ya no atrapo tal vez porque ese tiempo

rechaza mi visión entre tinieblas.

Y encima, le dije hoy a las rosas,

me espera la cocina con sus trastos

que hay que restregar. Así de simple.

 

Derechos reservados por Ruben Maldonado.