M.G.Ratia

AMOR DE TRES PLAZAS

Hay un hombre
no muy lejos de aquí,
que dice cantar
lo que se le antoja,
y va derramando,
de tinta, en las hojas,
de su vida coja,
su devenir.
Y como todos los que escriben
su verso, no más,
dice verdades a medias
y blasfemias veladas,
y entre letra y letra,
es una barbaridad,
tiene de día y de noche
su vida encerrada.

 

Cree en el más allá
y nunca lo ve,
y vive el más acá,
expiando señoras.
No le gusta perderse
en la actividad,
de los bares de alterne
que visita a deshoras.
Por cierto donde está
el hombre del bar,
por favor otra copa
que esta se acaba.
El humo del tabaco
me ayuda a pensar,
olvidé que hace años
que no fumaba.

 

De repente un ataque
de personalidad,
me invitaba a llamarte
a pesar de la rubia,
que orienta su escote
hacia mí y me saluda,
y me saca de la duda
marchándose sin más.
De vuelta a casa
en ese hotel,
donde todos los besos
son besos robados.
Al sofá de tres plazas
le hablo de usted,
yo lo miro, ahí tendido
y él se queda, callado.