Juan Benito Rodríguez Manzanares

Además de la Navidad

(Octavas reales)

 

 

 

Fiel a la cita de la Navidad,

siempre me hallo deseoso y contento,

con el alma rebosando bondad

y el amor de Jesús como alimento,

que inunda mi espíritu de hermandad

y es la base de todo mi sustento.

¿Qué alimento mejor puedo tener

que el hijo de Dios en mí renacer?

 

Nos complacemos montando el belén,

o tomando un buen cava valenciano,

que a todos siempre nos sienta tan bien,

y en la bodega tenemos a mano.

Sin pensar ni por un momento en quién

cada día lucha y se esfuerza en vano

tan sólo por sobrellevar su sino,

no por degustar un cava o un vino.

 

Un gran pavo preside nuestra mesa,

luciendo un impresionante rustido,

al cual le untamos una salsa espesa

en un aire jocoso y divertido.

Y mientras alguien tu mejilla besa

con un beso filial y merecido…

El hambre a la puerta de muchos toca

sin nada poder llevarse a la boca.

 

¡Y esas calles tan bien iluminadas

que al mismo sol hacen la competencia!

Son fiel reflejo de un cuento de hadas,

y a comprar nos convida con urgencia

presentes a las personas amadas

y a gozar las fiestas con vehemencia,

sin darnos cuenta que en cualquier esquina,

la absoluta pobreza se adivina.

 

Es la Navidad un dulce regalo,

un preciado y precioso don del cielo

que nos envuelve con su áureo halo,

ofreciéndonos cobijo y consuelo,

redimiendo nuestro lado más malo

con vivas muestras de un puro desvelo,

que tristemente en muchas ocasiones,

forman sólo un par de buenas acciones.

 

Fiel a la cita de la Navidad,

siempre me hallo feliz y venturoso,

mas, tengo un sueño de felicidad,

presiento que sería muy hermoso

que por siempre nuestra fraternidad

nos hablara de que el mundo es dichoso

sin ceñirnos a una fecha marcada,

y que el amor, sea nuestra morada.

 

 

 

Juan Benito Rodríguez Manzanares