Santiago Miranda

El peso intransferible de lo real

 

Aquí estás para bien o mal
Aquí estás completo, amada-amado
Sin género, sin edad, sin palabra, casi
Sin imagen y sin cuerpo, pero no (lo crees)
Aquí estás por algo más que saberlo
Comprenderlo; contenerlo o reventarlo
No interesa el producto final en la suma
De las posibilidades, sino el método por cual
Se conduce al irrepetible trayecto de lo humano
Aquí todo real, yo te saludo y me uno en homenaje
A ti, a ti fueron forjadas las luces y los astros
A ti y tu filiación de hermanos, todo para vuestros ojos
¿Cuánta angustia habrás cargado hasta aquí?
Más de lo que un ser pudiera soportar, llegas
Todo digno quizás, herido, quizás en la ilusión
De lo vacío, no, te digo estás aquí todo completo
Y real, quizás más real que lo que presume
Vacuas inmortalidades y vagas nociones del existir:
Una piedra, puede morir pero no del todo vivirá, jamás
Tú no eres de otra carne que las altas estrellas
Ardiendo trayectorias y pasiones, todo fuego
Plañendo desolados dolores, todo agua
Soñando ágil y alto, siendo llevado por visiones, todo aire
Hundiéndote en lo real, cumpliendo ciclos, todo terrenal
Aquí estás para bien o mal y no hay otra
Solución ni problema que el por ti creado
Te saludo pequeño inmortal, tu decisión
Otros quisieran aventar al vacío por el horror
En la duda, de obrar sin conocer motivo
En la libertad, aplastante y absoluta
De cada pequeña decisión, fluir intuitivo
Razonar con sentimiento, ser uno
En lo múltiple y unificarse en las miríadas del cielo