A. Martinez

Encuentro.

Tu sonrisa,
amable,
clara,
dulcemente sorprendida,
colgando de la luz.

Tus ojos,
suaves,
anchos,
gritándo mi nombre,
deteniendo el reloj.

Tu alegría y mi alegría,
envolviéndonos en ternura;
besos rápidos,
desesperados,
abrazos tiránicos,
que me querian tuyo,
que te decían mia.

La tarde,
escurriéndose al oeste,
ligera de colores,
sencilla,
apurada,
feliz.