gatetaadhara

SIRIO Y ADHARA

Las ramas del cerezo parecen graparse en el cielo,

cada hoja desdibuja el gris rosáceo del ocaso.

La luz se difumina y mis ojos eternizan el día,

pero inexorablemente el domingo se apaga.

Aún no ha llegado el momento, pero cerca está.

Pronto los colores se vestirán de noche,

las estrellas escribirán en sal y limón

que Sirio y Adhara se aman.

Entonces ya no me ensoñaré con el horizonte,

y el mar no será cómplice de mi silencio.

Sólo tu yo yo, colgados, atrapados,

y un abismo amargo en la distancia,

aún y locamente enamorados.