Amalia Lateano

SONATA

Hora tan dulce como ésta, ninguna...
Ninguna por soñada que adormece
en tardes de silencio permanece
al dar, caricia dulce inoportuna.

Mi suerte está jugada por fortuna.
Heridas ya no tengo, me parece
pero un triste recuerdo que estremece,
atrapa el alimento que se aluna.

Es mi cruz, mi cadena , mi sortija.
Vuelve mi corazón que se remata
por los instantes... Mal se regocija.

Como la escarcha rota se desata
en llanto silencioso, desvencija
escuchar el violín, en tu sonata.-

Amalia Lateano
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