Ema Poblete Vidal

CANICAS

Mi madre ha muerto.

Soy su memoria.

 Alzo su rocío maternal,  sus construcciones óseas,

su nomenclatura de armiño 

y armo mi ciudad. Ella  es mi símbolo de patria.

(epígrafe del poemario \"Costurera de las hojas\")

Ema Poblete

 

CANICAS

 

Ella era la luz, nuditos de luz, canicas de luz.

 

Al rodar por la habitación hacíase el corredor

los zuecos a un costado del fogón    las brevísimas puertas

las alacenas  la porcelana.   Los peldaños de su andar femenino

iban por las azoteas brillando negándose a la noche

muy limpios resbalaban hacia el palomar iluminándolo todo

para bajar cargados de palomas volanderas del sol

encandiladas de luz desmemoriadas de oscuridad. En ese tiempo

los cucos no venían a casa   ni viejos del saco

ni hordas de gavilanes en cacería.

Anochecía, sus canicas copulaban con el cielo y noctámbulos

insectos caían de esa cópula. Muy temprano jugueteábamos descalzos

en el polvillo de esas cascaritas.

 

Cuando se perfiló la primera sombra en el portal y

el cantar de los gallos ató las puntas del miedo,

fue señal de que sus canicas nos habían dejado.

Desde ese día los cucos vienen a casa    viejos del saco

hordas de gavilanes en cacería.