Lucy Quaglia

Las rosas y las flores

Las rosas y las flores,

Las casas, los colores,

Los cantos, los albores,

La panza y los dolores.

El frío desde el río,

La cuna que se acuna,

El burro que te aburre,

La zanja, la alcancía,

La panza tan vacía,

Las muelas de la encía.

El cielo en pedacitos,

Las manos y el ombligo,

Las horas que se acuestan

Te acosan, te despiertan

Y se levantan locas.

El perro en la azotea,

Los berros, las cebollas,

Manjares y pantanos

Tomados de la mano

Tan grandes, tan lozanos.

Los gatos con la cría,

La rubia de la esquina,

La torta maravilla,

La cara, las costillas.

El corazón en la mano,

Torcido y retorcido,

El poeta en un sueño,

Las horas que se encuentran,

Los tréboles sin hojas,

Sin flores ni paciencia.

La luna sin su sombra,

El sol sin su reflejo.

Pedacitos chicos 

De ilusiones muertas

Cubiertas de rocío

En el pasto mojado.

Agujero oscuro

Lleno de nostalgias

Que cantan sin sentido

Y entran en la panza

Sonora y soñolienta.

Cabezas de arañitas

Que te muerden abajo y

Te dejan despierta.

Recuerdos que se apilan

Buscándote en la cama,

Jugándole a las horas,

Los segundos, la nada.

La trasnochada eufórica,

Los alaridos, la boca,

La sección en la noche,

La despertada ufana

Y el paso de los coches

Por la avenida ufana.