Sergio Jacobo "el poeta irreverente"

IMPRESCINDIBLE

 

Sin importarme dejé tus manos

sobre las huellas de mis pies cansados…

 

y tú lo sabes bien, que el viento no responde

qué camino tomar entonces, si tus ojos no miran,

vagabundo  momento es recordar tu beso

que recorría  sereno

                                     de tu boca a mi pecho.

 

Es sólo un sortilegio que me llena y se agolpa

¡déjalo subsistir! Porque me excita y roba

el aliento en la tarde

                              y por la noche llora.

 

Desde el fondo del abismo que esta sobre mi vientre

hay un hijo dormido o quizás ya está muerto

así es tu recuerdo

                           que el tiempo desvanece.

 

Te llenaste de mí y no puedes negarlo

pero yo ya vacié hasta el último agravio…

 

trascenderé en tus senos, en tu vientre en tu sexo,

te recorreré siempre como sangre en tu cuerpo

(es una maldición  que me  hallas desterrado

a los campos inermes de una vida,  disoluta)

 

Ya dejé la parranda, el vino y el cigarro,

me estoy curando lento (de ti) que me enfermabas;

irreparablemente  el sendero  ha quedado

y la espina sin rosa y el aroma en el alba.