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Kleber Exkart

El jardinero

El jardinero mira como el rosal muere;
siente la estocada de la fiera muerte
y advierte en cada rosa un gemido.
Suavemente deposita en ellas un susurro
brizna que cae como copos de nieve
y agita al corazón que trémulo rezonga
un doloroso alarido.

 

Me apresto a vivir en soledad
entre la riada del tiempo
la cuerda de la guitarra
y el espejismo de tus ojos.
Solo yo entiendo tu lenguaje
mimético abordando las costuras
de mi filosofía de ermitaño.

 

Quisiera haberte creado, haberte dado vida

Tener la antorcha de tus pasos

Haber seguido los latidos de tu corazón

El destiempo te ha convertido en madreselva

 

Me tienes a mi, solo a mi

después el abismo infinito

merodeando tu insondable cabellera

eterna raíz cuadrada de lo adscrito.

 

Mis manos podan y podan;

el suelo se muestra generoso

el rosal tiene nuevas rosas,

mis ojos lloran vidriosos

mi corazón entona nuevas prosas

solo queda el recuerdo de los que se van.