walter luis

Historia de pescadores (final)

La luna se fue a dormir

escondida entre las brumas

y la  pequeña barca

quedó en la oscuridad.

De pronto una tenue luz

se les acercó sin  ruido,

como si alguna luz mala

 les hubiera aparecido.

Venga negro, que agachados

el cuerpo vamo a esquivarle.

 

De pronto llegó la luz

derecho hacia sotavento

sacudiendo a la barca

al darle un golpe seco.

Los peces en las bodegas

despertaron de su sueño

y nadaron en las aguas

que en ellas los conservaban

 y los dos hombres morenos

continuaron con los rezos.

 

Muy cerca del medio día

el agua trajo los cuerpos

de Remigio y de Zenón

que habiendo salido a pescar

sólo sus almas volvieron

vestidas de soledad.

Envueltos en sus mortajas,

 ambos vestidos de blanco,

toque de santos les dieron

y misa de cuerpo entero.

 

Después de varias semanas

cuando todo era olvido

reparaban un barquito

en una pequeña isla

y lo pintaban de nuevo.

Más adentro, en un claro

dos piratas descansaban

sobre los pastos verdes

y uno de ellos contaba

historias de pescadores.