Ernesto Marrero

Reflexión ante un ateo

I

Surgir de la nada

y volver a ella

sentir los suplicios

de la vida en sí.

Forjar ideales

materializar sueños

luchar y luchar

¿solo por vivir?

Tormentas,

ventiscas

temblores,

borrascas

fatídicas penas

debemos sufrir.

Vencer las dolencias

de este cuerpo frágil,

formar la familia

luchar por surgir,

y luego la muerte

lo arrebata todo

y con su hoz

de fuego

te inclina servil.

Surgir de la nada

y volver a ella

una vida hueca

que no tiene fin.

¿Sin alma que exista

luego de este cuerpo,

ni conciencia plena

después de existir?

 

II

¿Surgir de la nada

y volver a ella

vivir cabizbajos

en resignación?

Ni Dios, ni los santos

ni amigos, ni sangre

habitan los cielos

todo es confusión.

La ciencia que explora

afirma con temple

no existe el espíritu

no hay religión.

Que solo el cerebro

con finas neuronas

nos da la conciencia

nos da la razón.

 

III

Si todo esto es cierto

maldigo a la vida

que farsante y seca

se burló de mí.

No entiendo el sentido

de una vida hueca

centrada en la nada

“sufrir por sufrir”

¿Y el aprendizaje

de la ardua faena?

¿y la evolución

del alma

que aspira a surgir,

que quiere ser grande

y llegar al cielo,

sentirse orgullosa

después de partir?

Y aunque diga

Sartre

o lo diga

Nietzsche

que la nada eterna

es eterno fin.

Yo sigo pensando

que existe conciencia

después de la muerte,

lo debo admitir.

Surgir de la nada

y volver a ella…

Me niego mil veces

a pensar así.


De mi poemario: El jardín de la existencia