andrea barbaranelli

Como una reina o una viuda

La mujer ebria en la habitación

manejando los utensilios de la pesadilla

hojeó el cielo como un periódico

y lo enrolló contra la ventana. Ebria,

entre no ser y ser, azuzada por sus amantes,

apagó duramente la mirada en los ojos

hasta encontrar la mínima llave del abismo.

 

En la tormentosa luna del espejo, por toda

la extensión de las paredes, su carne despojada

se desperezó como una máquina tersa y pujante.

 

Rodeada por sus novios,

como una reina o una viuda, empezó a descender

hasta el fondo de su carne ebria.

Desierta

quedó la luna. \"Todos

los pilotos y las tripulaciones y cuantos

bregan en el mar se detuvieron

lejos\".

 

Ebria, hasta el fondo de su carne, donde

tanta riqueza quedó exterminada.