Claudio Batisti

Seis décimas dedicadas a la vida y al amor

 

            I

Como encanto perfumado

un abrazo una caricia

que conlleva con albricia,

el elogio mesurado.

¿El amor inesperado,

lo vivimos un instante?

No parece equidistante.

encontrar tantos amores,

ni tan pocos desamores

que celebren el desplante

           II

Corazón que late fuerte

cuando vuela al infinito,

llega cerca del bendito

para orar y se convierte.

Esperando que la suerte

pronto llene cielo y tierra.

En un mundo que se cierra

cuando el viento ríe y danza,

al soplar en lontananza

de la vida que lo aterra.

           III

Viajaré por otros mundos

donde moren otros mares,

y el aroma de esos lares

llegarán arto profundos.

Tan alegres y jocundos,

como el canto de una diosa.

O del brote de la rosa

que no brinda solo amor,

si también brinda el color

que aprisiona tan dichosa.

              IV

Fueron pocos los amores,

quizá el tiempo no fue mucho,

corazón que nunca escucho

porqué tiene sus temores.

Y son otros los temblores

para todo lo que atañe.

Solo el alma que me apañe

en sus versos necesita

que la musa manuscrita

como siempre me acompañe.

             V

La mirada es al revés

cuando miras al espejo,

cada cosa es un reflejo

de la cabeza a los piés.

¡Que pensamos si después

vemos que todo es un fiasco!

Pocas cosas me dan asco

como la mentira hiriente,

que desubica a la gente

encerrándola en un frasco.

           VI

Tiene el alma delicada

aquel niño apenas nato,

acusado de maltrato

por la orina derramada.

y se siente desolada

por no tener un pañal.

Si todo mundo huele mal

cuando sale de la panza

como si fuera una chanza

¡¡¡Su futuro y su final!!!

 

Claudio Batisti