Alexander Cossio

El misterio

 

Del libro La Vida es viviendo

 

De tanto quererte, mujercita,

mi mundo se volcó a tu cielo,

respiro el olor de tu vida

y miro por tus ojos bellos.

 

Mi barrio está en tus avenidas,

la ruta que me sirve es tu anhelo,

la puerta de mi casa es tu caricia

y el sol por la ventana es tu beso.

 

De tanto quererte, mujercita,

le doné mi corazón a tus secretos,

invertí hasta la última sonrisa

apostándole a una historia en el silencio.

 

Hoy sonrío sin ninguna prisa,

recupero mi inversión a besos,

te dedico todas mis caricias

y te guardo todos mis deseos.