kavanarudén

A mis amigos del alma

 

Después de haber terminado de leerlo, lo cerré, lo abracé y deposité un beso en su cubierta. Un libro es algo querido y generoso que da todo de sí. Ofrece sus páginas y forma parte, una pequeña parte de tu día a día. Un cita que no falta en la jornada y que anhelas.
Terminar un libro que te ha envuelto en su historia, deja una sensación extraña. Una mezcla de nostalgia, tristeza, satisfacción, ilusión. La mirada se pierde en el horizonte y puede hasta que una lágrima se asome, tímida y silenciosa. Todo se resume en un profundo suspiro.


Uno de los alimentos que agradece nuestra “caprichosa” musa es la lectura. Si no leemos, nuestra se debilita. No basta solo la contemplación, la reflexión, el silencio, los sentimientos que nos envuelven, es necesaria la lectura. Esa que envuelve, que acaricia, que acompaña, que toca la fibra íntima del ser.


He estado alejado de poemas, ya me perdonarán mis lectores, amigas, amigos del alma, mas necesitaba y necesito este tiempo. Espero volver pronto. No los he olvidado, jamás lo haré, ya que forman parte de mi historia, de mi vida. ¿Puede la rosa olvidar el fresco rocío mañanero que la visita y acaricia? ¿Puede la piel olvidar la mano que la ha mimado y amado con pasión? ¿Puede el amigo olvidar al amigo(a) que quien quiere y ama a pesar de la distancia? Si así fuere yo no. Soy leal. Amigo sincero, cercano, discreto. Que sabe cuando es la hora de alejarse y cuando acercarse. Que a pesar de los golpes, de las traiciones, de las puñaladas por la espalda sigue confiando y creyendo en la amistad. Aún me duele tu puñalada, (sé que me leerás) aún me pregunto qué hice y por qué te comportante así conmigo. 


Un abrazo lectores, amigas, amigos del alma. Kavi