Jose Luis Santiago

Elegia a Miguel Delibes

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En una hora no se hizo

tu vecina Zamora

ni las obras de tu camino

que con sombras alargadas

en la conciencia nos dan tiros

matando nuestra arrogancia.

 

Son las fuentes de Sedano

veranos con tu alegría

Ángela, tu poderosa energía

cera de tu alma encendida

tierra, en la que has sembrado

tus pequeñas semillas.

 

La fidelidad, tu destino

la justicia, tu esperanza

la alabanza, tu martirio

la sencillez, tu mortaja

los pueblos, tu paraíso

de obras que tajantes hablan.

 

La naturaleza, tu alabanza

tu humanidad, cebada y trigo

en relatos vivos trillada

aventada con aire Divino

que las razones no alcanzan

a descubrir su sentido.

 

En los campos de castilla

de trigales y racimos

sembraremos nuevas parras

árboles, huertos, trigos

frutales de esperanzas

con tu recuerdo vivo.