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Alberto Escobar

Gabriel

 

 

 

Se buscaba en un camino pedregoso.
Se servía de una barita mágica.
Se sentía retozar en un país maravilloso.
Por la Parca fue sorprendido.
Le ofreció cobijo.
Él aceptó su sino.
Salió gustoso de su escondrijo.
Llegaron a un edén de infierno.
La barita se tornó hacha, negra magía
mediante.
La Parca abstraída de sí misma se olvida.
La visión del acero la despierta.
Gabriel resiste lo que escrito queda, 
ajeno a lo indeleble.
La Parca no sale de su castillo para jugar
con las margaritas.

Cumplió su misión.