racsonando

La noche

 

LA NOCHE

“La noche tiene mil ojos, el día uno solo.”

— Francis William Bourdillon

Nos llega la noche con sus ojos infinitos

y estelas de luna enamorada.

Noche, constelación de cielos;

ojos infinitos, meditabundos,

y gotas de lluvia en las ventanas.

Ojos trasnochados...

y la melancolía es el timbre

que te anuncia al que viaja en la barca.

¡Ah, luna compañera!

Y esa luna, casi pálida,

es un crespón de noche,

música y alborada.

Nos llega la noche,

y los amantes viven la delicia de Érebo.

¡Salve el canto de ninfas despeinadas!

Y unas manos infantiles:

caricias,

alabras.

 

La noche,

con sus lunas,

es marea alta, es marea baja.

La noche

tiene su luna nueva,

su media luna

y sus pájaros de madrugada.

 

Y la noche es brillo en su silencio;

aullido de lobos, muy allá,

tras la montaña.

La luna pálida mece su crespón de nácar.

Nos llega la noche y su susurro;

es un aliento,

un suspiro

de noctámbulos, hambrientos

con alas blancas,

el antifaz de las fachadas;

una lumbre,

un torrente

de aguas diáfanas.

 

La noche,

con sus lunas,

es marea alta, es marea baja.

La noche

tiene su luna nueva,

su media luna

y sus pájaros de madrugada.

 

Es la noche...

tamborileo a la luz del alba.

 

Racsonando Ando Oscar Arley Noreña Ríos