Xabier Abando

Perversa dama

 
He establecido contacto
con una perversa dama
y me ha llevado a la cama,
lo que se dice ipso facto.

En contadas ocasiones,
me habrán puesto tan caliente,
tenía la piel ardiente
y ciertas preocupaciones.

Tal ardor, como de fuego,
no hay nadie que lo resista
ni que, sin ser masoquista,
soporte el dolor que luego,

con sadismo sibilino,
me ha producido en los flancos
que ha elegido como blancos
de su ataque repentino.

No me asusto fácilmente,
pero me entraban temblores,
espasmos y hasta sudores,
y me sentía impotente,

dolorido y temeroso;
no me extiendo en el detalle,
mejor es que me lo calle,
por si resulta morboso.

En fin, para mí desdicha,
en cama estoy, hecho un trapo,
me ha dejado hecho un guiñapo
la perversa susodicha.

Me ha llamado un buen amigo
y le he contado mis cuitas
y él que ella es pródiga en citas
me cuenta y cita un testigo:

Según su amigo Felipe,
que ya la tuvo en la cama,
ella tiene mala fama,
es mala y se llama Gripe.

 

© Xabier Abando, 18/02/2018