susoermida

MEMORIA DEL DESEO.

Ahora que mi memoria empieza
muy cerca de ti,
casi pegado al sentir de la palabra que callas,
cerca de las sordas asilas
de estos brazos que son padres de una carta esperada,
tan cerca,
tan cerca,
que casi siento el almuerzo de mis sentidos
soliviantándose en tus rodillas de furia gigante,
en el duro llegar a los puertos que busqué
y que casi,
casi,
casi…
te siento sin sentir sintiéndote sin ser.

Agudo sentido debo tener
para no perderme en tus gemidos
del sueño abierto de esta
circunstancia sin puertas y sin volúmenes
y lo sólido,
compacto,
determinante,
sea capaz de llevarme
al abatimiento de este impulso
que es cadena y tiempo liberado.

No hay expresión ni tiempo resonando.
Ni tampoco sombras ni palomas con utensilios
Inútiles heredados de derrumbes soñados.
Ni calendarios.
Ni formas.
Ni sueños…
nada
que se pueda medir
a esta campana que sin sonidos
me acompaña en los pensamientos
de esta circunstancia que se arrodilla ante ti
y se vence en los licores que nacen,
ya permanecidos,
en cada pliegue de esa piel que mira
los largos deseos de lo imposible y la furia
que se dilata en estos ojos huérfanos de verte.

Beberé los fluidos materiales
de los círculos del deseo que me acompaña.
Asumiré el paso compacto de hacerte mujer
y yo me iré con tu triunfo dando saltos
y la oportunidad agonizante de que me correspondas.