Wellington Rigortmortiz

* EL FANTOCHE DE LA OPERA (La Muerte del Puppet)

 

EL CAMINO ESTA INVADIDO

POR NAUSEABUNDAS BRISAS

QUE DESHACEN LA PIEL,

UN TRÁGICO FINAL,

AL QUE CUENTA

UN CAPITULO MÁS

DE ACTUACIÓN LÍRICA,

ELEGIACA DEL HILARANTE

Y PATÉTICO GUIÓN;

ES LA NOVELÍSTICA HISTORIA

DE UN TERRORÍFICO

DESPRECIABLE HISTRIÓN

QUE DEL PROTAGONISMO

PASO AL REPARTO, TÍTERE

DE UNAS VIRTUOSAS MANOS

QUE PENDEN DEL FIRMAMENTO,

TAN FEMENINAS Y RAPACES

COMO GARRAS DE ÁGUILA.

 

LOS APLAUSOS SON INCESANTES

LASTIMEROS, COMPASIVOS

A UN DOLOR ABSURDO,

DADIVA INCORPÓREA QUE MATA,

LOS DIÁLOGOS, SON SURREALISTAS,

ANTAGÓNICOS,

UNA LITERATURA ESCALOFRIANTE

DE MI BIOGRAFÍA

SATANIZANDO LOS HECHOS,

EL TELÓN, CAE CON VIOLENCIA

COMO HOJA DE GUILLOTINA

SOBRE EL ENCABEZADO DE LA OBRA

Y LA MÚSICA FÚNEBRE,

CON SU MELODÍA

DE TERROR Y DESOLACIÓN,

SACUDE LAS CONCIENCIAS SUCIAS

DE TODOS QUIENES SU ROSTRO

CASTAMENTE INOCENTE DEMUESTRAN;

DESPUÉS DE TERMINADA LA FUNCIÓN,

EN EL CAMERINO

SOLO SE ESCUCHA

EL ECO DE UN HILARANTE LLANTO.