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A Emily y a Lisbeth IV

Sin sentido en el camino estaba yo en la vida

Cuando el capricho del destino me alcanzaría

Y aparentando ser lo suficientemente veloz

Fue la llegada dulce y tierna de su voz

Que recaló con tanta fuerza otra vez

Es así como conocí a Lisbeth

 

El tiempo no dudó en apresurarse

Como también lo hizo el palpitar de mi corazón

Cada palabra, cada conversación

Parecía acariciarla con devoción

Y contando a la luna lo que pasaba en mi

Fue así como también conocí a Emily

 

Tan pronto necesitaba de sus ojos, sus labios y de su sonrisa

Tan pronto me acostumbré de sus abrazos y sus caricias

Pronto entendí que era necesaria para mi vida

Y de pronto me inspiró a escribir poesía

Pronto también comprendí que nadie entendería

Y sentimiento tan fuerte, tan dulce, tan distinta…