Alexander Vortice

BENDICIÓN

Olvidarte en los confines de la omisión

sería infortunio.

Rancias palabras y excesivas ansiedades

en mis pasos si decido existir en este singular

que desde siempre ha planeado

sobre un digno plural.

No olvidarte..., profesarte y despojarme de mi libro

vano por ti, por ese “yo” que me revive a base

de cosechas ociosas y entregas de besos

que anhelan siglos de indulgencia y noches

expuestas a las diversas opciones de la Pasión.

Rehusarte, evidentemente, sería perdición;

sería tan torpe como buscar

entre las tinieblas la oscuridad,

siendo yo conocedor de que el albor

reside entre los giros misteriosos

de tus reflexivos labios.

...Y caminar, sin descanso,

caminar contigo hacia un vaticinio

que gracias a tu presencia es,

vitalmente, bendición.