kavanarudén

Mi pequeña esperanza

 

Se nos fue pasando la existencia en el silencio santo de la vida.


Cuando nos dimos cuenta, ya no éramos los mismos de ayer.


Nos miramos al espejo y el reflejo es diferente. Nuestros ojos más profundos, nuestra sonrisa más sincera, algunas canas aquí y allá. Líneas de expresión más intensas. Los achaques comienza a aparecer. 


No caigo en la tentación de arrepentirme de aquello que pude hacer y no hice (por algo sería) Soy el producto de todo lo vivido, de lo que he aprendido, sufrido o experimentado.


Llueve. Ulula el viento en mi ventana. Una suave música me acompaña. Una taza de té humeante para ahuyentar el frío. Algo de penumbra para hacer mágico el momento. Mientras escribo dejo volar mi imaginación invocando la musa. La caprichosa musa. Dejar un pedacito de mí en cada escrito.


Que éstas letras puedan ir lejos y ser acariciadas por tus pupilas mientras me lees. Solo soy un escritor errante enamorado de la vida. Me aferro siempre a la esperanza. Esa pequeña esperanza que siempre me da los buenos días.