Alejandro Zamora

Privilegiada

Te encuentro en mis alcoholes,

apareces en la sobriedad,

como dulce fantasma,

niebla suave que deseo besar.

 

Apareces en la soledad,

en tu presencia,

claro que no te puedo borrar,

eres tu digna felicidad.

 

Ahí estás,

siempre estás,

asaltando mi mente,

¡hay! que buena fortuna,

que no te puedo olvidar.

 

No es necesario buscar,

a cada segundo estás,

en el último tabaco de la noche,

desconozco si el último tabaco de mis días,

por eso en ti pienso más,

 para no perder el tiempo, pensarte por adelantado,

 para no errar,

para poder conservarte,

para que ante mi vaga memoria puedas perdurar.

 

Una disculpa pido,

de título me equivoqué,

el privilegio lo tengo yo.

ALEJANDRO ZAMORA MARTÍNEZ