Ӈιρριε Ʋყє ☮

El romance del murciélago y la sirena

Volando suavecito y en silencio,
acariciando el aire con sus alas,
aleteaba el murciélago.
Sobrevolando la nocturna arena
vió un iceberg que brillaba en luna llena,
y, de curioso, se metió en el piélago,
a develar misterios sin escalas.
Y, entre las olas que en la mar resuenan
al borde de la espuma que resbala
vió el rostro mágico de la sirena,
su belleza y dulzura, que regala.

 

Jugaron, ella y él, en libertad
sobre las olas que no molestaban.
Hablaban, se reían, se miraban.
Pronto supieron que en esa amistad
un vínculo muy fuerte se formaba.
Él le espantó un erizo que atacaba,
y, en un momento de sinceridad,
el murciélago dijo que la amaba,
y, como siempre dicen la verdad,
le dijo, ella también, que lo adoraba.

 

Están, desde esa noche, siempre juntos.
Normal que en estas playas los divises
ocupándose, claro, en sus asuntos.
Si se acarician, no te escandalices:
se la pasan rozando sus narices
y eso es parte también, del contrapunto.
Se expresan el amor con mil matices.
Juntos están. Y juntos son felices.