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Walter Trujillo Moreno

EL DIALOGO DEL EROTISMO DE DOS DIOSES GRIEGOS

El escenario es el Partenón, el templo de la perfección,
donde sus columnas son una declaración de amor
al cuerpo del hombre y la mujer real,
 se desarrolla una experiencia erótica  única
Psyche (
Ψυχή) y Eros (Cupido) danzan allí.

 

Pasaron un millón de años buscándote por todo el universo,
removiendo estrella, tras estrella, lucero tras lucero,
volado tras la cola de los cometas perdidos,
cabalgado por los planetas de mil arcoíris
soñando detrás de los crepúsculos
añorando en el fondo del mar,
corriendo detrás de las sombras que se parecían a ti,
llorando tu ausencia en playas desiertas
dibujé corazones y tu cuerpo sobre la arena,
parte de mi rostro se destruido por evitar verte.

 

Cansado de buscarte por todo el universo,
de miles de horas de meditación,
de pedir perdón a todos los dioses,
de confundirte con los humanos,
de esconderme en la oscuridad,
rechazar los deseos de mi madre Afrodita,
celosa de tu belleza,
ignorar la ira de mi padre Zeus,
molesto de mi amor futuro.

Sin pensarlo te encuentro en un templo construido por los humanos,
el templo de las ilusiones y formas ciertas,
te rescato del infierno al querer recuperar mi belleza.
No me puedo resistir más, empiezo amarte,
poseerte, acariciarte, agarrar tus pechos,
nalgas y tu monte de Venus.
Intento poseerla con un beso que dure mil años,
reproducir sobre su cuerpo,
todos los movimientos y
giros que aprendí hace un millón de años,
la amaré por toda la eternidad,
más allá de la existencia de los Dioses

 

Quiero poseerte una hora, un día,
una semana, un siglo,
poseerte a ti, tu ego, tú alma, tus sueños,
tus visiones.
Poseer en ti, tu belleza,
tu éxtasis,
a la naturaleza,
a las mujeres del mundo.

Quiero hacerte una hija producto del fuego y el erotismo.

Te veo desnuda y siento que empiezo a nacer de nuevo,
mis pelos se erizan y se ondulan,
las hormonas del placer se activan,
mis pensamientos se congelan y confunden,
mis manos se retuercen dibujando flores,
mis ojos se hunden en la intensidad,
mi mirada abre un túnel entre mi  yo y tu perfume,
mis piernas se estiran, sin preguntarme.
Tengo ganas de salir corriendo detrás de ti,
mi erecto como mis flechas del amor.

Al intentar describirte diría,
una princesa dormida en su cansancio,
su cuerpo es colosal, voluptuoso, sensual y frágil
sus pechos rosados,
 son flores de Lotus y nido de colibríes,
sus muslos laten en mi dirección,
sus dedos se extienden como lianas hacia mí,
de sus ojos se desprenden lágrimas de fuego,
su mirada es perdida y sus azules ojos están llenos de luz,
sus labios carnosos dejan escapar las puntas de sus dientes,
de sus comisuras se desprenden gotas de placer,
su vagina palpita con la misma intensidad que su corazón,
sus vellos púbicos se electrizan y mueven con el viento ligero.
Tu cuerpo rubicundo y tu alma limpia piden amor,
tiemblan de deseo, 
emiten perlas cristales llenas de placer,
piden sexo y amor,
su cara rosada es espejo del nivel de sus hormonas sexuales,
te pintaré de rojo, lila, azul. Violeta, oro y plata.

Después de hacerle el amor en sueños,
fuera y dentro de mis pensamientos,
me acerco a Psyche,
la despierto suavemente de su sueño erótico ligero,
le doy una palmada ligera en sus nalgas de amazona,
la levanto y le apego a mi cuerpo desnudo,
bajo lentamente mis manos abiertas sobre su pubis,
remuevo su vulva ardiente con ansiedad,
la presiono suavemente
y la aprieto como a una rosa dormida,
siento la humedad de su vulva parábola lubricada,
mis dedos rotan sobre sus labios mayores y menores,
rozo con mis yemas su clítoris erecto,
sin evitarlo introduzco  lentamente mi dedo medio en su vagina,
su calor se escurre entre mis dedos y suspiros.

Psyche se retuerce y respira agitada,
se abraza con fuerzas a mi cuello,
su cuerpo tiembla con una flor en ventisca,
susurra a mi oído, tú eres la negación del yo.
Su cuerpo se estira a lo largo de toda la superficie de mi cuerpo.
Levanto su pierna izquierda a la altura del muslo,
se inclina y se apoya  sobre una columna dórica,
miro de reojo sus curvas y la clavo mi masculinidad,
ella lanza un gemido de placer,
el éxtasis, el clímax se repitan y aumentan en intensidad,
he conquistado el fin del mundo.
La giro lentamente,
termina recostada sobre mis muslos,
me besa con pasión, rabia y placer.
La beso entera, sus labios, su cuello,
su pechos, su ombligo,
sus intimidades.
Nuestros cuerpos se fusionan
y en  torbellinos de éxtasis damos tumbos
sobre el piso de mármol blanco,
La detengo, se arrodilla sobre el piso,
la jalo lentamente de la cola de su cabello rojo,
la acaricio lentamente sus hombros,
 masajeo su cuello y su cara,
la poseo como el sol posee a las montañas
al momento de esconderse,
por su parte más íntima y secreta.

Psyche no deja de musitar,
murmurar, sonreír y gozar.
Como una pantera en celos,
se lanza sobre mi cuerpo desnudo,
toma con sus manos finas mi falo
 y lo introduce en su boca ardiente,
y con su lengua lo empuja lo más profundo posible.

En mí, todos los circuitos del placer explotan y se funden,
mi sangre baja  a la mitad de mi cuerpo,
me siento narcotizado, drogado, hipnotizado,
como mi primera vez,

Siento que todos las secreciones de mi cuerpo,
van en dirección de Psyche,
instintivamente ese recuesta debajo de mí,
con sus piernas extendidas,
busca la posición de penetración total,
abre sus piernas y las eleva sobre mis hombros,
con sus manos aprieta mi cintura,
musita, esta posición favorece la concepción,
se tumba boca arriba con las piernas abiertas y flexionadas,
levanta sus caderas y las reposa encima de mis muslos,
toma mis muñecas,
y se relaja hacia atrás.
Mientras es penetrada,
se llena de valor y fuerza,
sus ojos abiertos los clava en mi conciencia,
como diciéndome te necesito entero,
finalmente se relaja total,
recibe con placer mi  jugo fértil mi semen divino
se asegura no perder una gota de mi Chi/ o eyaculación.

Queremos concebir un hijo, producto del gozo, una experiencia artística, placer,
la belleza, deseo, instinto, experiencia, una hija del deseo sexual, del placer y la lujuria.


Por Walter Trujillo, Diciembre 2017

Psique (en latín Psyche, en griego Ψυχή), divinidad griega y protagonista de un mito latino,
es la personificación del alma.