kavanarudén

Ángeles

 

 

Hay personas especiales que la vida te pone en el camino.
Son los que yo llamo “ángeles”. No tienen alas, ni las necesitan.


Personas que han sufrido en la vida y ese sufrimiento los ha hecho más humanos y, cuando digo humanos me refiero a: comprensibles, atentos, respetuosos, exigentes (sobre todo con ellos mismos). Que tienen la palabra justa en el momento justo. Discretos, fiables, con un toque de humor.  Te hacen ver tu realidad aunque duela. Te hablan con la verdad por delante, porque realmente te aprecian. 
Es curioso, pero no es necesario ni conocerlas personalmente.


Aparecen sobre todo cuando más los necesitas. Están ahí incondicionalmente.


Esos maravillosos misterios de la existencia, que algunos llamarían milagros. Porque los milagros no son solo cosas extraordinarias, curaciones “mágicas” no. Para mí los milagros se encuentran, sobre todo en las pequeñas cosas de cada día. Una mirada, una sonrisa, un amanecer, un atardecer, una mano en el hombro, una risa sincera, un “te quiero”, un “te amo”, un “estoy aquí, todo va a salir bien”. Ser amable y educado (sobre todo) con quien no conoces.


Doy gracias a Dios (soy creyente, más no practicante y lo confieso), a la vida misma por esos ángeles que he encontrado en el camino. Algunos los he encontrado en este portal. A ellos un sentido gracias. Saben quienes son.


Me gustaría poder ser yo mismo “un ángel”, repito, de esos que no tienen alas, pues no las necesitan. Saber estar y desaparecer, cuando sea necesario.